LA NAVIDAD

¿POR QUE LA IGLESIA NO DEBE CELEBRAR LA NAVIDAD?
"Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aún negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas." 2 Pedro 2:1-3

LA CREENCIA TRADICIONALMENTE ACEPTADA
Para muchos cristianos la Navidad es la celebración del nacimiento del Señor Jesucristo; es la fiesta de su cumpleaños. Por esta razón, la Navidad es considerada como una época de paz, de amor y de regocijo, ya que recuerda la llegada de la "natividad" o sea el nacimiento del Niño Dios.
El mes de Diciembre ofrece al mundo entero, cristiano y no cristiano, un tiempo de amor y paz; una época de regocijo y de regalos. Los centros comerciales se llenan de multitudes que corren de aquí para allá buscando que comprar. Es en esa época cuando muchos se acercan al pueblo cristiano, especialmente a nosotros los Pentecostales del nombre de Jesús, para hacernos la siguiente pregunta:
¿Porqué ustedes no celebran la Navidad siendo que es una fiesta Cristiana?
Muchos de nuestros hermanos no saben que responder ante esta pregunta, o al menos, no saben como responder. Algunas de las respuestas que comúnmente se dicen son:
"La iglesia donde me congrego no acostumbra celebrarla, por lo tanto yo tampoco"
"Nosotros no acostumbramos celebrar la Navidad"
"La Navidad es un negocio del mundo"
"La Navidad es una fiesta pagana".
Como verá, estas respuestas no son realmente una buena explicación a tan importante pregunta.
Como cristianos necesitamos tener fundamentos sólidos del por qué no participamos de ciertas fiestas que se celebran mundialmente. De esta manera podremos dar una respuesta clara y concreta. Es por eso que Dios puso en mi corazón el escribir este pequeño libro, cuya finalidad es dar una explicación bíblica e histórica del por qué los cristianos no deben celebrar la fiesta de la Navidad.
EL REAL ORIGEN DE LA NAVIDAD
Pero, si nosotros conseguimos la Navidad de los Católicos Romanos, y ellos la consiguieron del paganismo, ¿De dónde la consiguieron los paganos?
Es la cabeza de las costumbres del sistema corrupto denunciado a través de todas las profecías de la Biblia y enseñanzas bajo el nombre de BABILONIA. Y comenzó y se originó en la original Babilonia del antiguo Nimrod! Si, sus raíces comienzan poco después del Diluvio.
Nimrod, nieto de Cam, hijo de Noé, fue el gran fundador del sistema Babilónico que ha atrapado el mundo desde entonces - un sistema de competencia organizada- de un gobierno e imperio de un hombre, basado en la competitividad de hacer de las ganancias un sistema económico. Nimrod construyó la Torre de Babel, la original Babilonia, antigua Nínive, y muchas otras ciudades. El organizó el primer reino del mundo. El nombre Nimrod en hebreo, es derivado de “Marad”, significando “el revelado” (Génesis 10:6,8-12)
De muchas escrituras antiguas, se ha aprendido considerablemente de este hombre, que comenzó la gran apostasía mundialmente organizada contra Dios, que ha dominado al mundo hasta ahora. Nimrod fue tan diabólico, que se casó con su propia madre, llamada Semiramis. Después de la muerte inoportuna de Nimrod, su llamada madre-esposa, Semiramis, propagó la diabólica doctrina de la sobrevivencia de Nimrod como ser espiritual. Ella proclamó el crecimiento completo de un árbol de pino que brotó de un día para otro, desde un tronco seco, que simboliza el surgimiento hacia una nueva vida de la muerte de Nimrod. En cada aniversario de su nacimiento, ella declaró, que Nimrod visitaría el pino y dejaría regalos en él. El 25 de Diciembre, fue la fecha del nacimiento de Nimrod. Este es el origen real del árbol de Navidad.
A través de sus maquinaciones y astucia, Semiramis se convirtió en “La Reina del Cielo” de Babilonia, y Nimrod, bajo varios nombres, en el “divino hijo del cielo”. A través de generaciones, en este culto idolátrico, Nimrod también se convirtió en el falso Mesías, hijo de Baal el dios - Sol. En este falso sistema Babilónico, la “Madre y el niño” (Semiramis y Nimrod re-encarnado) se convirtieron en el principal objeto de adoración. Este culto a la “Madre y el niño” se regó por todo el mundo. Los nombres variaron en diferentes países e idiomas. En Egipto fue Osiris. En Asia, Cybele y Deoius. En la pagana Roma, Fortuna y Jupiterpuer. Hasta en Grecia, China, Japón y en Tibet, se puede encontrar la equivalente de la Madonna mucho antes del nacimiento de Cristo.
 ANTECEDENTES BÍBLICOS DE LA ADORACION AL SOL
 Las Sagradas Escrituras nos enseñan que originalmente, el hombre conoció la doctrina de un solo Dios, pero más adelante cambió la verdad de Dios por la mentira, de manera que se convirtió en un idólatra pues adoró a la creación en lugar de Dios el cual es bendito por los siglos de los siglos.

Romanos 1:21-25
21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.
    22 Profesando ser sabios, se hicieron necios,
    23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
    24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,
    25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.
 Así, una de las primeras desviaciones de la adoración al Dios único consistió en adorar a los astros. Las culturas antiguas consideraban que los astros eran dioses que vivían en los cielos (De esa manera se originó el politeísmo). Siendo el sol la estrella más cercana a la tierra, y siendo además la principal fuente de energía de la que se abastece el planeta, tomó en la mente de aquellos hombres desviados de la verdad el papel protagónico de adoración. Entonces, ellos llegaron a adorar a todos los astros pero especialmente al sol. La luna también llegó a ser altamente adorada. Algunos creían que el sol era el padre de los dioses, la luna era su esposa, y las estrellas eran sus hijos. Esa idea politeísta llegó a tener mucho más adelante otras variantes.
 La idolatría, en todas sus variantes, fue la que condujo a la caída de Israel, y dentro de esa idolatría se menciona específicamente la adoración de los astros. (Por ejemplo en la siguiente cita bíblica, los astros son mencionados por medio de la expresión: "todo el ejército de los cielos")
                2. REYES 17:15-17
15 Y desecharon sus estatutos, y el pacto que él había hecho con sus padres, y los testimonios que él había prescrito a ellos; y siguieron la vanidad, y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehová les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas.
    16 Dejaron todos los mandamientos de Jehová su Dios, y se hicieron imágenes fundidas de dos becerros, (B) y también imágenes de Asera, y adoraron a todo el ejército de los cielos, y sirvieron a Baal;
    17 e hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y agüeros, (C) y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, provocándole a ira.

 
Una vez apartados de Dios, los antiguos llegaron a creer que el sol era la fuente de vida, y por eso le rindieron la máxima adoración, le rindieron homenaje, y le construyeron altares y monumentos.
 Nuestro Señor ha prohibido explícitamente, desde los tiempos antiguos, que se adore a los astros y que se practique cualquier culto relacionado con la honra a ellos. Incluso en Israel debían apedrear a los adoradores del los astros.
DEUTERONOMIO 17
 2 Cuando se hallare en medio de ti, en alguna de tus ciudades que Jehová tu Dios te da, hombre o mujer que haya hecho mal ante los ojos de Jehová tu Dios traspasando su pacto,
    3 que hubiere ido y servido a dioses ajenos, y se hubiere inclinado a ellos, (A) ya sea al sol, o a la luna, o a todo el ejército del cielo, lo cual yo he prohibido;
    4 y te fuere dado aviso, y después que oyeres y hubieres indagado bien, la cosa pareciere de verdad cierta, que tal abominación ha sido hecha en Israel;
    5 entonces sacarás a tus puertas al hombre o a la mujer que hubiere hecho esta mala cosa, sea hombre o mujer, y los apedrearás, y así morirán.

LA APOSTASIA
La Segunda Epístola de San Pedro, según los historiadores fue escrita alrededor del año 64 d.C. La tradición nos dice que éste fue el año en que el apóstol Pedro fue martirizado por el emperador romano Nerón. También sabemos que este fue uno de los años en los cuales la iglesia fue intensamente perseguida. Seguramente el apóstol estaba persuadido que su fin estaba muy próximo, por lo cual, al escribir su segunda epístola tomó el sumo cuidado de advertir a la iglesia de los peligros de la apostasía.
Pedro advierte a la iglesia que vendría un tiempo, cuando se levantarían falsos maestros, los cuales introducirían dentro de la iglesia herejías destructoras. Para inculcar firmemente este pensamiento en la mente de los cristianos, él hace una comparación entre el pueblo de Israel y la iglesia. Cuando él dice: "hubo falsos profetas entre el pueblo" se está refiriendo a Israel y cuando dice: "como habrá entre vosotros falsos maestros" se está refiriendo a la iglesia.
Lo que Pedro está tratando de decir es que así como en Israel hubo falsos profetas que introdujeron la apostasía, incluyendo la adoración al sol, la luna, el culto a Baal, y otras cosas que eran abominables delante de Dios, y así como en Israel hubo hombres que se propusieron introducir el paganismo dentro del pueblo, así también sucedería con la iglesia. Falsos maestros se levantarían e introducirían herejías destructoras.
Notemos el término que el apóstol Pedro usa. El no se estaba refiriendo a cualquier tipo de enseñanzas, sino a "herejías destructoras". El objetivo de estas enseñanzas sería la destrucción del pueblo del Señor, o sea la iglesia.

El apóstol Pablo en 2 Timoteo, capítulo tres, también advierte a la iglesia del problema de la apostasía. Aquí leemos que la apostasía es revelada en su última etapa. Cuando Judas escribió su epístola, él reveló las diferentes etapas de la apostasía. Para el año 90 d.C. cuando el apóstol Juan nos escribe la primera epístola, ya encontramos la apostasía a un nivel muy elevado, negando la doctrina de Cristo.
Si notamos en todos estos tres libros, casi no se hace mención de como se introduciría la apostasía dentro de la iglesia. Es el apóstol Pedro el que nos revela claramente como es que esto sucedería. Pedro dice que la apostasía no vendría por imposición del gobierno, sino que se introducirían falsos maestros los cuales introducirían "encubiertamente herejías destructoras". Note el término "encubiertamente" o sea un tipo de enseñanza disfrazada, tapada, con apariencia de verdad, pero falsa.
Es así como muchas de las falsas enseñanzas que la iglesia practica hoy en día han sido introducidas, no por errores que los hombres temerosos de Dios hayan cometido, sino por los falsos maestros que se han pasado por cristianos o por falsos líderes.
Así encontramos falsas enseñanzas tales como la adoración de imágenes, la práctica de ciertas fiestas paganas, como el Día de la Coneja" y la Navidad, que es el tema de este libro.

La Navidad es una fiesta que se celebra anualmente el 25 de diciembre para conmemorar el nacimiento del Señor Jesús. Vayamos ahora al título de este libro: ¿Por qué la iglesia no debe celebrar la Navidad? La respuesta a tan importante pregunta la encontramos en las siguientes razones:
1. Una razón bíblica
2. Una razón histórica.

1. LA RAZÓN BÍBLICA
La razón número uno por la cual la iglesia no debe celebrar la Navidad es porque la Biblia no lo ordena. La iglesia debe entender que todo lo que practique y enseñé debe de estar basado en la Santa y Bendita Palabra de Dios. De lo contrario es una herejía, una falsa enseñanza, es algo que no proviene de Dios y cuyo objetivo es destruir la iglesia del Señor.
En Efesios 2:20 leemos: "Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo." Aquí encontramos la base de toda enseñanza bíblica. Todo lo que nosotros practiquemos debe estar basado en la Palabra de Dios.

Cuando nosotros estudiamos los cuatro evangelios, encontramos que Mateo y Lucas son los únicos que mencionan el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo (San Mateo 1:18-2:12; Lucas 2:1-20). La razón por la cual ellos mencionan el nacimiento, no es con el propósito de establecer la celebración de la fiesta de la Navidad, sino demostrar como las profecías que el Antiguo Testamento mencionaba respecto al nacimiento del Divino Maestro tuvieron su cabal cumplimiento.
En los Evangelios encontramos las ordenanzas del Maestro, tales como la institución del bautismo en agua en el nombre del Señor Jesucristo y la celebración de la Santa Cena. Sin embargo, no se hace ninguna mención a la celebración de la Navidad. Esto nos dice que Jesús no estaba interesado en que se celebrará el día de su nacimiento sino el día de su muerte y resurrección, ya que esto es lo más importante y fundamental para nuestra salvación; ahí radica la base del Nuevo Pacto.
 ¿Nació El un 25 de Diciembre?
¿Celebraban el apóstol Pablo y las primitivas iglesias cristianas del Nuevo Testamento la navidades? ¿Sabe usted qué dice la BIBLIA acerca de los árboles de navidad?
Pare y piense. Muy pocos saben PORQUE hacemos las cosas que hacemos, o de dónde vienen nuestras costumbres y tradiciones. Crecimos practicándolas, tomándolas como propias pero NUNCA NOS PREGUNTAMOS EL POR QUÉ.
Nosotros suponemos que la NAVIDAD es el más grande de todos los días festivos Cristianos. Y, sin preguntarnos, ciegamente, asumimos que su celebración tiene que ser una de las enseñanzas y mandamientos del Nuevo Testamento. Hemos supuesto que Jesús nació el 25 de Diciembre y que el Nuevo Testamento separó este día como el principal día de toda festividad Cristiana. También, hemos supuesto que intercambiamos regalos porque los reyes magos le llevaron presentes al niño Jesús.
Pero, paremos de suponer y busquemos los VERDAD en la historia y en la Biblia.
La palabra Navidad proviene de la palabra "Natividad", que viene del latín "Nativitatem", que significa "nacimiento". Llegó a nosotros por la Iglesia Católica Romana. Pero, ¿de dónde la Iglesia Católica tomó esta festividad? Pues la tomó de la celebración PAGANA del 25 de Diciembre del nacimiento de Sol, el dios SOL. En la actualidad, es un antiguo rito de BAALISMO, lo cual es condenado en la Biblia como la más abominable de todas las idolatrías.
Esto no es muy mencionado en el Nuevo Testamento. Y nunca fue observado por Pablo, los apóstoles, ni por la primitiva y verdadera IGLESIA CRISTIANA.
La idea de que Jesús nació el 25 de Diciembre, es una de la FABULAS que el apóstol Pablo profetizó engañaría al mundo en estos últimos días (2 Timoteo 4:4).
La pura verdad es que, La navidad NO celebra el nacimiento de Cristo. Y esta festividad tan importante para muchos, no es cristiana, sino pagana, de origen Babilónico. ¿Pero, hace eso alguna diferencia? ¿No es lo correcto seguir observándolo de todas maneras? ¿No es el “ESPIRITU de la Navidad” una cosa tan buena y espléndida, sin importarnos cómo empezó? YA VEREMOS.
Ahora, veamos la interesante PRUEBA. ¿Cuando nació Jesús?
Jesús ni siquiera nació en invierno. Cuando el niño Jesús nació “Habían pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño” (Lucas 2:8) Esto no podría ocurrir en Palestina en el mes de Diciembre. Los pastores de ovejas siempre traían sus rebaños desde las laderas de las montañas y campos, y las acorralaban no más allá de Octubre 15, para protegerlas del frío, y de la temporada de lluvias que seguían a esa fecha... Note que la Biblia misma prueba en los Cantar de los Cantares del Rey Salomón 2:11 y Esdras 10:9 y 13, que el invierno fue tiempo de lluvia que no permitía a los pastores de ovejas permanecer en los campos abiertos durante la noche.
Era una antigua costumbre de los judíos de esos días, enviar afuera sus ovejas a los campos y desiertos cerca del “Passover” (inicio de la primavera), y comienzo de las primeras lluvias, dicen los “Comentarios de Adam Clarke” Vol. 5, página 386 (y 370).
Y continuando con estas apreciaciones, “durante el tiempo que estaban afuera, los pastores vigilaban las ovejas noche y día. Cuando caían las primeras tempranas lluvias, en el mes de Marchesvan, correspondiente a parte de nuestro Octubre y Noviembre (Comienza a mediados de Octubre), encontramos que las ovejas eran mantenidas afuera durante en campo abierto durante todo el verano. Y, como estos pastores no llevaban a sus hogares sus rebaños, presumimos en el argumento de que Octubre aún no había comenzado, y que, consecuentemente, nuestro Señor no nació el 25 de Diciembre, cuando no había rebaños afuera en los campos; no podría El haber nacido después de Septiembre, ya que los rebaños permanecían afuera en los campos por la noche. Basados en esto, tenemos que desistir de la natividad en el mes de Diciembre. Alimentar los rebaños en los campos durante la noche es un hecho cronológico… Vea las citas de Talmudist in Lightfoot”.
Cualquier enciclopedia u otra autoridad, les dirá que Cristo no nació en Diciembre 25. La enciclopedia católica muestra este hecho claramente.
La fecha exacta del nacimiento de Jesús es enteramente DESCONOCIDA, al saber de toda autoridad. Y si tuviera espacio en este folleto, yo podría mostrarles Escrituras que indican firmemente que fue en el inicio del otoño –probablemente Septiembre- aproximadamente seis meses después de Passover.
Si Dios hubiera deseado que nosotros observáramos y celebráramos el nacimiento de Cristo, El no nos hubiera ocultado completamente la fecha exacta.
No hay una sola palabra en el Nuevo Testamento, o en alguna parte de la Biblia que nos diga que debemos observar la navidad. Los cristianos del primer siglo, bajo las enseñanzas inspiradas de Pedro y Pablo y de los otros apóstoles, nunca la observaron. NO HAY BASE BIBLICA para su observación, aunque parezca extraño.
Entonces, ¿De dónde nos llegó a nosotros celebrar “Navidad”? Desde siempre, a través de la Iglesia Católica Romana, aunque sin autoridad, pero vino de la Iglesia Católica Romana. Examinemos la Enciclopedia Católica, publicada por esa iglesia. Bajo el nombre “Navidad”, usted encontrará:
“La navidad no estaba dentro de las primeras festividades de la Iglesia…La primera evidencia de esta fiesta viene de Egipto…Esas costumbres paganas se centraron cerca del mes de Enero originando las Navidades”. Y, además, encontraremos esta verdad: “…en las Escrituras, solo los pecadores, no los santos, celebraban sus nacimientos”.
La Enciclopedia Británica nos dice: “Navidad. La navidad no estaba dentro de las primeras festividades de la Iglesia…” No fue instituida por Cristo a los apóstoles, o por autoridad Bíblica-fue tomada del paganismo mucho después.
La Enciclopedia Americana dice: “NAVIDAD, de acuerdo a muchas autoridades, no fue celebrada en el primer siglo.  La iglesia Cristiana, además, la usanza general de los Cristianos era celebrar la muerte de personas de renombre en vez de su nacimiento...”. (La “Comunión” la cual es instituida por autoridad de La Biblia del Nuevo Testamento, es en memoria de la MUERTE de Cristo)”… una fiesta que fue establecida en memoria de este evento (el nacimiento de Cristo) en el siglo cuarto. En el quinto siglo, la Iglesia Occidental ordenó celebrarla siempre el día de la vieja festividad Romana que festejaba el día del nacimiento de Sol, al no saberse con certeza el día del nacimiento de Cristo”.

B. LA EVIDENCIA EN EL LIBRO DE LOS HECHOS
El libro de los Hechos de los Apóstoles es un libro muy importante porque cubre la historia de la iglesia original durante los primeros 30 años. En todo ese tiempo encontramos a la iglesia interesada en cumplir cada una de las ordenanzas del Maestro, de ahí su importancia para los cristianos, porque nos muestra lo que la iglesia primitiva creía y practicaba.
En este libro leemos que cuando las almas se arrepentían, eran bautizadas según lo establecido por el Señor; cuando la iglesia se reunía, se celebraba la eucaristía o santa cena y así todo lo establecido por el Señor Jesús. No obstante, en todo el libro no se encuentra ninguna mención de que la iglesia celebrara la Navidad. Esto deja bien claro que Jesús no la estableció, como tampoco era parte de lo que la iglesia primitiva practicaba, o de lo contrario, el escritor Lucas lo hubiera anotado.

El apóstol Pablo escribió trece libros del Nuevo Testamento. Estos libros fueron dirigidos a diferentes congregaciones con el propósito de solucionar los problemas que habían surgido en dichas iglesias. En ellos se tratan casos de matrimonios, problemas entre hermanos, adulterios, el surgimiento de las herejías, el uso de los dones del Espíritu. En fin, todos los libros o cartas de Pablo nos enseñan como tratar y solucionar los problemas de la iglesia.
Además, en los escritos de Pablo también se hace alusión a las diferentes fiestas o ceremonias que la iglesia celebraba en el primer siglo de nuestra era. Lo sorprendente es que no se encuentra ninguna cita bíblica que haga referencia a la celebración de la Navidad.
De esta manera queda claro que la iglesia no debe celebrar la Navidad por la sencilla razón que la Biblia no lo enseña ni establece.

2. LA RAZÓN HISTÓRICA
A. LA HISTORIA DE LOS PRIMEROS TRESCIENTOS AÑOS DE LA IGLESIA
El primer registro histórico de la celebración de la Navidad data del siglo IV. Si nosotros tenemos en cuenta la historia de la iglesia, encontraremos que en el año 313 dC. El emperador Constantino hizo al cristianismo la religión oficial del Imperio Romano. Esto permitió que unos años mas tarde la iglesia se casara con el estado. Cuando esto sucedió, muchas de las doctrinas de la iglesia primitiva fueron cambiadas y reemplazadas por falsas herejías, impulsadas por aquellos que aceptaron el cristianismo por conveniencia.
Según la tradición de la Iglesia Católica Romana, fue el Papa Julio I (337-352) quien estableció la Navidad como celebración litúrgica fija, siendo desde entonces su conmemoración el 25 de diciembre. Según testimonio preciso, tanto de San Ambrosio como del cronógrafo del 354, fue el pontificado de su sucesor Liberio (352-366) quien la estableció.
Vemos así, que si los Apóstoles y los Padres de la Iglesia ignoraron tal festividad, ¿por qué deberíamos nosotros de prestarle atención?

AC / DC
Sobre la cronología del nacimiento del Mesías no hay acuerdo entre las diversas fuentes históricas. La fecha tradicional, que coincide con el principio de la nueva era quedó fijada en el siglo VI después de largos cálculos, por el monje escrita Dionicio el Exiguo, que la hizo remontar al año 754 de la fundación de Roma. Sin embargo, ésta fecha no concuerda con la fecha de San Mateo que sitúa el nacimiento de Jesús durante el reinado de Herodes el Grande, muerto en el 750 de Roma, es decir 4 años antes del cómputo fijado por Dionicio.
El censo. Son también inciertas las noticias relativas al censo hecho por el legado Quirino (Lucas 2:2), que sería el que determinó el viaje de María y José a Belén. Los historiadores mencionan únicamente el de 6-7 d.C., mientras que investigadores católicos sostienen que San Lucas alude a otro censo realizado entre el 8-6 a.C., durante el viaje a Oriente del mismo Cirenio.
En el año 8 a.C., el emperador romano César Augusto ordenó la realización de un censo en todo el imperio. Por causas legales, dicho censo obligó a María y José a trasladarse de Nazaret a Belén, donde finalmente nació Jesús. Debido a los problemas de comunicación propios de la época, es de suponer que se concedió cierto margen de tiempo para que la orden del censo se conociera en todo el imperio romano. En casos semejantes se acostumbraba conceder un año de plazo, por lo que es probable que María y José hayan llegado a Belén en el año 7 a.C., el año de la gran conjunción de astros.
A pesar de todo no existen referencias precisas sobre el nacimiento de Jesucristo en marzo del año 7. Aunque usted no lo crea, en los primeros tres siglos del Cristianismo se señalaban como fechas del nacimiento de Jesús los días 6 de enero, 25 ó 28 de marzo, 19 de abril, y 133 fechas más. Fue en el año 351 cuando el Papa Julio I designó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. Esta fecha no es del todo arbitraria, ya que, según una creencia antigua, los dioses nacen tres días después del solsticio que marca el renacimiento de la luz entre las tinieblas. El solsticio de invierno ocurre del 21 al 22 de diciembre, por lo que el Papa escogió el día 25. De este modo al relacionar el renacimiento de Cristo con el ciclo solar, de alguna manera el gran suceso de la Natividad se renueva cada año, lo cual no hubiera ocurrido con Jesús nacido en marzo.

La estrella.               Sabía usted que la estrella de Belén que guió a los Reyes Magos hacia el niño Jesús, aparece cada 974 años. En realidad, es muy probable que se trate de una brillante conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Fue vista por última vez en 1942 y no reaparecerá hasta el año 2916. Pero hay quienes señalan que la verdad es que coincidieron en el signo de Piscis, el Sol, la Luna, Venus, Júpiter y Saturno, formando lo que pareció una estrella de gran resplandor. Restando sucesivamente 974 a 1942, se puede concluir que la estrella de Belén apareció en el año 6 a.C. Sin embargo, hay cálculos científicos que permiten concluir que tal acontecimiento astronómico ocurrió exactamente el 1 de marzo del año 7 a.C. De ser así, y suponiendo que la estrella de Belén fue esa conjunción de astros, entonces, Jesús no nació ni en diciembre, ni en el año conocido como el año uno.
Herodes. Como dije antes en el siglo VI, el monje Dionicio fijó el nacimiento de Jesucristo en el año 754 de la fundación de Roma, pero la fecha no es exacta, ya que Herodes murió en 750, y se supone que Herodes ordenó la matanza de inocentes tras la llegada del Mesías. En realidad, Jesús tuvo que haber nacido antes de la primavera del año 4 a.C., que es la fecha de la muerte de Herodes. Seguramente usted ya notó que hay una aparente contradicción en esto, pues es como afirmar que Cristo nació antes de Cristo. Lo que sucede es que la cronología de la era cristiana tampoco es exacta, pues coincide con las cuentas de Dionicio.

LA ELECCIÓN DEL 25 DE DICIEMBRE
La elección del 25 de Diciembre y el título de la fiesta tienen su origen directo en el calendario romano. Entre las fiestas paganas que celebraban los romanos, había una llamada "Día Natal del Sol Invicto" (Dies Natalis Solis Invicti). Dicha fiesta se hacía en honor a los emperadores romanos de decadencia. En ella, estos hombres se hacían venerar como la encarnación del Sol Invicto. Esta fiesta unía en el plano mitológico a las divinidades con el ciclo anual del Sol, que durante el solsticio invernal gracias al posterior alargamiento progresivo del día, parecía volver sobre la Tierra como por un renacimiento.
Esta simbología solar que llevaba consigo la celebración del 25 de diciembre fue ciertamente adoptada por el cristianismo para calificar "luminosamente" la figura de Cristo. Sin darse cuenta, al celebrar la fiesta de la Navidad muchos cristianos están participando de una fiesta pagana romana en honor de los emperadores.
 El 25 de diciembre es la fecha que los antiguos consideraron como el nacimiento del niño dios, o niño sol 
 Dado que los antiguos se preocuparon por adorar al sol, también se ocuparon en conocer lo más que pudieran sobre ese astro.
 Por medio de la observación se dieron cuenta que durante el transcurso de un año, se puede apreciar que en el cielo el sol aparece durante unas épocas más grandes, y en otras más pequeño. Desde luego esa percepción es diferente si estamos en el hemisferio norte o en el hemisferio sur.
 Debido a que las culturas más importantes se ubicaron en el hemisferio norte de nuestro planeta, resulta que por el 25 de diciembre ellos observaban la ocurrencia de un hecho que se consideraba como el principio del invierno. En esa época el sol se veía mucho más pequeño que en alguna otra  época del año y a partir de ese punto, empezaba nuevamente a crecer. Por eso ellos consideraban que el sol volvía a renacer, porque empezaba nuevamente a crecer.
 Ellos consideraron que su dios, el sol, se había vuelto un niño, y necesitaba volver a nacer. Por eso hablaban del niño dios, y celebraban el nacimiento del niño dios de acuerdo con nuestro calendario, el 25 de diciembre.  
 Miremos la siguiente cita tomada del artículo "Solsticio de Invierno y las Ficciones estacionales, localizado en la siguiente dirección: http://seti.astroseti.org/instituto/articulo.php?num=422"
El solsticio de invierno está sobre nosotros, marcando el principio del invierno. Es el día cuando la posición del ocaso del Sol a lo largo del horizonte deja de cambiar. Solsticio significa "parada del sol." Las gentes de la antigüedad observaron la posición del ocaso con mucho cuidado para poder determinar los solsticios de verano e invierno como una forma de controlar el tiempo, haciendo calendarios. Stonehenge en Inglaterra es simplemente eso, un observatorio. Las celebraciones del solsticio marcaban el renacimiento del Sol en la cultura romana y otras culturas antiguas. Hoy, nosotros también tenemos celebraciones en diciembre, y algunas tradiciones de las celebraciones antiguas del solsticio aún prevalecen. Los árboles decorados, los maderos de Navidad, el muérdago, y las celebraciones se remontan a miles de años atrás al igual que cuando las personas observaban el Solsticio Invernal.
Tal como se puede apreciar en este artículo que no tiene carácter religioso sino científico, la escritora menciona que el solsticio de invierno marcaba el renacimiento del sol en la cultura romana y otras culturas antiguas. Fue precisamente en Roma, que la Iglesia Católica Romana disfrazó esa horripilante fiesta pagana con una supuesta adoración al nacimiento de Jesús a quien llamaron, tal y como llamaban al sol, el niño dios.
Por eso, desde épocas antiguas adoraban a un niño, considerado el niño dios, quien tenía sobre su cabeza un sol, pues para los antiguos, su niño dios era el niño sol.
 Acerca de la Navidad puede encontrarse mucha información (información seria y confiable, no amarillista) en el Internet, donde encontrará en detalle que se celebraba en esos días y como vino a "convertirse" en "fiesta cristiana".
Para mas apoyo cito a la misma institución que instituyó esta fiesta, donde sin ningún decoro reconoce el origen pagano de la misma:
No tenemos seguridad sobre el día en que nació Jesús. La Iglesia escogió el 25 de diciembre para suplantar a la fiesta pagana en que se celebraba al sol, conocida como Natalis Invicti. El Invictus es el sol, cuyo "nacimiento" coincide con el solsticio de invierno, es decir, con el 25 de diciembre, según el calendario romano. Esta fiesta de Mithra, o del Sol, era muy popular en Roma en el siglo III. La Iglesia enseñó que el verdadero Sol que nace de lo alto no es el astro sino Jesucristo.  El es "la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo".  San Cipriano decía: "Él es el verdadero Sol" y San Agustín: "Él es el nuevo Sol".
 O estos distintos párrafos tomados de la Web de la enciclopedia católica (http://www.enciclopediacatolica.com/n/navidad.htm):
La Navidad no figuraba entre las primeras fiestas celebradas antiguamente por la Iglesia. Ireneo y Tertuliano la omiten en su lista de fiestas; Orígenes, teniendo en cuenta quizá la deshonrosa Natalitia imperial, afirma (Hom. VIII sobre el Lev. en Migne, P.G., XII, 495) que, en la Sagrada Escritura sólo los pecadores, nunca los santos, celebraban la fecha de su nacimiento; Arnobio (VII, 32 en P.L., V, 1264) incluso ridiculiza el "cumpleaños" de los dioses.
 Y estos otros de la misma página:
La conocida fiesta solar del Natalis Invicti, celebrada el 25 de diciembre, ejerció una fuerte influencia sobre nuestra fecha Navideña. Para conocer la historia del culto solar, su importancia en el Imperio romano, y su sincretismo con el Mitraísmo, véase la obra de Cumont "Textes et Monuments" etc., I, ii, 4, 6, pág. 355. Mommsen (Corpus Inscriptionum Latinarum, 1², pág., 338), en la que ha recogido datos sobre esta fiesta, la cual llegó a su punto máximo de popularidad bajo Aureliano, el 274. Filippo del Torre, en 1700, advirtió su importancia; habría que subrayar que, como ya se ha dicho, sin la adición en el Calendario de Filocalo. Nos sería imposible aquí, el poder perfilar la historia e idioma del simbolismo solar aplicado a Dios, el Mesías y a Cristo, tanto en los canónicos judíos o cristianos, en la patrística, o obras de devoción. Los himnos y oficios de Navidad abundan en esto; Cumont ha delineado bien los textos (op. cit., addit. Nota C, pág. 355).
 El primer texto conocido que une o relaciona el nacimiento de Cristo y el del sol, lo tenemos en Cipriano, "De pasch. Comp"., xix, "O quam præclare providentia ut illo die quo natus est Sol… nasceretur Christus". — "Oh, qué maravillosamente actuó la Providencia, que en el día en el que nació el Sol… Cristo debía nacer".
 En el siglo cuarto, Crisóstomo, en su obra "del Solst. Et Æquin". (II, pág., 118, ed. 1588), dice: "Sed et dominus noster nascitur mense decembris… VIII KAL. Ian… Sed et Invicti Natalem appelant. Quis utique tam invictus nisi dominus noster?… Vel quod dicant Solis esse natalem, ipse est Sol iustitiæ". — "No obstante, Nuestro Señor, también nace en el mes de diciembre… en la octava antes de las calendas de enero [25 diciembre]…, Pero ellos lo llaman el "Nacimiento del Invencible". ¿Quién hay que sea tan invencible como Nuestro Señor…? O, si ellos dicen que es el día del nacimiento del Sol, Él es el Sol de Justicia". Ya Tertuliano (Apol., 16; cf. Ad. Nat., I, 13; Orig. c. Cels., VIII, 67, etc.) tuvo que afirmar que el Sol no era el Dios de los cristianos; Agustín (Tract. XXXIV, in Joan. En P. L., XXXV, 1652) denuncia la identificación herética entre Cristo y el Sol. El Papa León I (Serm. XXXVII in nat. dom., VII, 4; XXII, II, 6 en P. L., LIV, 218 y 198) reprocha duramente los remanentes del culto solar —los cristianos, en la misma puerta de la basílica de los Apóstoles, se voltean para adorar al naciente sol. El culto al sol ha legado rasgos en el culto popular moderno en Armenia, en donde los cristianos dieron en la antigüedad, de manera temporal y externa, culto al sol material (Cumont, op. cit., pág. 356).
 Como se podrá notar como el mismo catolicismo reconoce el innegable vínculo entre la pagana fiesta que se hacía al Sol(representada por diferentes falsas divinidades como el Apolo romano, el Ra egipcio, etc) y luego se le aplican al supuesto nacimiento de Cristo en esa fecha, donde por motivos de tiempo no traigo pruebas que el Señor Jesús(en la que concuerdan la mayoría de estudiosos de las Escrituras), en su manifestación como hombre, nunca, nunca nació en estas fechas, a finales de diciembre o inicios de enero.

LA LEYENDA
El primer árbol de navidad fue decorado con sangre. O al menos esa es una de las leyendas que se tejen en torno a este árbol que todas las navidades es colocado en la mayoría de los hogares de América y Europa. Esta leyenda menciona que en la Alemania precristiana se realizaban dos ritos: el primero al Dios Odín (“padre de todos” según la mitología escandinava). Su rito   consistía en que un grupo de guerreros se reunía en torno al roble sagrado de Odín y a manera de tributo, ofrendaban las vidas de los prisioneros de guerra.
  El segundo rito estaba dedicado al Dios Thor, (hijo de Odín. Considerado como el más fuerte de todos los Dioses nórdicos). En su nombre realizaban una ceremonia con pencas de palma de doce hojas, cada una de las cuales representaba un mes del año. Al finalizar la ceremonia, encendían la punta de cada hoja y apilaban las palmas en forma de pirámide formando una hoguera en su honor.
  Pero estos ritos sufrieron un cambio importante a partir del siglo VII, con la llegada a Alemania de un monje que fue conocido como: San Bonifacio. Al darse cuenta de los sacrificios humanos que practicaban los nativos en el roble dedicado a Odín, San Bonifacio decidió usar un abeto para evangelizarlos a través de él. Aprovechando su forma triangular, logró transmitirles el concepto de la santísima trinidad (Dios padre, hijo y espíritu santo). También, poco a poco consiguió que los nativos se convirtieran a la religión cristiana y que empezaran a venerar este abeto como el árbol de Dios, así como antes veneraron el roble como el Dios Odín.
  Según estas leyendas, estos fueron los primeros pasos para el nacimiento del “Árbol de navidad” que conocemos hoy en día, ya que es la primera vez que se usa como un ícono relacionado con la cristiandad. Pero, ¿cómo se transformó éste árbol en lo que es ahora? 
En lo que se refiere a su ornamentación, se afirma que fue Martín Lutero (1483-1546) quien “inventó” el árbol de navidad. Según la leyenda, una noche en la que Lutero regresaba a casa, observó que la luz de las estrellas centelleaba en las ramas de los árboles cubiertos de nieve. Esto le hizo recordar la estrella de Belem que guió a los pastores la noche en que nació Jesús e inspirado por esta imagen taló un árbol, lo llevó a su casa y lo decoró con velas, nueces y manzanas tratando de explicar así los dones que los hombres recibieron con el nacimiento de Jesucristo.
Al correr de los años, esta idea se esparció por algunas provincias de Alemania y para el siglo XVI, la gente ya empezaba a tener la costumbre de colocar un abeto en sus hogares.
Pero como estos abetos necesitaban de decoración, se comenzaron a inventar adornos, naciendo así los mercados de objetos de navidad en algunos pueblos de Alemania. En estos mercados, la gente compraba regalos, comida, pan de jengibre y adornos de velas para colocarlos al pie de sus árboles. Y las familias comenzaron a tener la costumbre de reunirse en torno al árbol de navidad, como empezó a llamarse. Fue entonces cuando el 24 de Diciembre, fecha del natalicio de Jesucristo, se empezó otra tradición: llevar a los niños de paseo o de día de campo, para que los adultos pudieran colocar y decorar con dulces y juguetes el árbol. Así a su regreso, los niños eran sorprendidos con el árbol y sus regalos, dando inicio la celebración de la fiesta de navidad.
  En Inglaterra el árbol de navidad llegó hacia 1846 gracias al matrimonio del Príncipe Alberto (alemán de nacimiento) con la Reina Victoria. Debido a que el árbol de navidad ya era una costumbre arraigada en Alemania, el Príncipe Alberto decidió pasar sus navidades como lo hacía en su país. Por ello, pidió que se colocara un inmenso árbol de navidad en el castillo de Windsor y fue tal su aceptación que pronto se propagó a la clase media y luego a las clases trabajadoras. 
  En esa época inició otra costumbre: que las mujeres realizaran las decoraciones navideñas en sus casas, siendo algunas de ellas: ángeles, pequeñas bolsas que contenían regalos secretos, canastas con almendras azucaradas y velas.
 Después de la muerte de la Reina Victoria, el pueblo se puso de luto y se dejaron de poner los árboles en las casas por un tiempo, pero prontamente se recuperó esta tradición e Inglaterra volvió a iluminar sus hogares con los árboles de navidad.
               
  En muchas religiones, sobretodo las orientales, el árbol es un signo de encuentro con lo sagrado, del encuentro del hombre con la divinidad y de la divinidad con el hombre. En mesoamérica, el árbol guarda un significado místico; inclusive consideraban el ahuehuete como árbol sagrado. Las tribus nórdicas europeas y americanas tenían árboles sagrados alrededor de los cuales se reunían para ritualmente entrar en comunión con Dios.
  Por ello, el árbol de navidad también tiene varios significados religiosos. Ha sido utilizado como símbolo de la unión del cielo y la tierra, nos recuerda la redención y se asocia con el árbol de la vida, que lucía en medio del jardín del edén. Las esferas simbolizan los frutos del Árbol vivo que es Jesús y sus decoraciones nos recuerdan las gracias que el hombre tenía cuando vivía en el paraíso en completa amistad. Las luces que se encienden y se apagan representan la luz de Cristo, el estado paradisíaco que del amor de Cristo. La estrella que se coloca en la punta del árbol, representa la estrella de Belem que anuncia la redención de la humanidad.
El árbol de Navidad que adorna la mayoría de los hogares de todo el mundo, con sus adornos multicolores y sus luces resplandecientes, en cuya cúspide aparece la estrella de Belén; es nada menos, que otra de las fiestas paganas que se celebraban en la antigüedad.
No se puede dar una razón lógica del por qué un árbol en cuyo tronco aparecen el niño Jesús, José, María, los pastores y los animales. La Biblia no menciona que hubiera un árbol en el establo donde nació Jesús. Ni tampoco se sabe desde cuando se comenzó a asociar este extraño árbol con el nacimiento del Señor.
Donde sí encontramos luz sobre este árbol de la Navidad es en la historia de los países escandinavos y la Roma primitiva, donde se han encontrado huellas de su uso en ciertas ceremonias. En la Enciclopedia Ilustrada Cumbre, Tomo 10 y página 71 encontramos la siguiente información: "Las tribus paganas del norte europeo rendían culto a los árboles, en los que veían la encarnación de extrañas deidades; al convertirse al cristianismo, conservaron en el árbol de Navidad un resabio de su antigua superstición. Adornaban un pino o cualquier otro árbol de hojas perennes con objetos brillantes y velas que simbolizaban el sol, la luna y las estrellas, y danzaban y cantaban alrededor del extraño símbolo. Muchos pueblos han adoptado el árbol sin conocer su origen pre-cristiano."
Como vemos la gran mayoría de cristianos no se dan cuenta que la realidad de todo, es que al celebrar la fiesta de Navidad se están envolviendo en muchas fiestas paganas, que lentamente se fueron introduciendo dentro del cristianismo. Ciertas prácticas que comenzaron con la Iglesia Católica Romana han ido siendo adoptadas por todas aquellas iglesias que se dicen ser protestantes del catolicismo.
En cuestión de arquetipos, nadie podría decirnos que sea casual, que un símbolo como el árbol se haya impuesto tan profundamente en el seno del cristianismo. En el GENESIS (BERESHIT) se menciona el ARBOL DE LA SABIDURIA situado en el centro de Edén, símbolo central del pacto entre Dios y el hombre; El Árbol de Acvattaha (c con cedilla) de los Hindúes; el árbol paradisíaco HAOMA de los Persas; El árbol de las manzanas áureas de Jardín de la Hespérides; El árbol del Vellocino de Oro de Jason; en el Nuevo Testamento se da un correlativo del árbol del Edén y es el Árbol de la Cruz, según la medieval Legenda Crucis, esta habría sido hecha con la madera del primero. Desde un plano propiamente mitológico-religioso no puede decirse que sea un azar que un árbol sea el protagonista de la fiesta de Navidad.
Indudablemente, la de Santa Claus es la leyenda más exitosa (en lo que al comercio se refiere) y difundida no solamente de la Navidad, sino de entre todas las celebraciones de todo el año, como también es la mentira mas grande que muchos padres le hacen a sus hijos, haciendo que ellos crean que es ese personaje el que les trae los regalos.
Aunque el origen del gordo chapeado, vestido de satín rojo terminado con una cenefa de armiño y fajado con un cinturón negro es nebuloso, la realidad es que cada diciembre, en el supuesto aniversario del nacimiento de Jesucristo, la figura casi mitológica de este personaje regresa a repartir regalos a los niños del mundo, en recuerdo del día en que los magos, cargados de presentes, siguieron la ruta de la estrella de Belén para ofrendar a su nuevo Rey.
San Nicolás, Católico.             Pero, ¿quién es Santa Claus? ¿De dónde llegó? ¿Cómo es realmente, si cuenta la leyenda que nunca se ha dejado ver por nadie cuando mágicamente hace caber su inmensa humanidad a través de una chimenea, una rendija o la cerradura de la puerta para dejar los regalos?
Pues bien, se dice que este amado y ansiosamente esperado personaje no es otro que Nicolás, nacido en la ciudad-puerto de Patara, en Asia Menor hace muchos años. Llegó a ser obispo de Myra, y como tal desarrolló una importante labor social repartiendo regalos entre los niños desprotegidos y ayudando a las mujeres solas. Al paso de los años, la Iglesia Católica Romana lo elevaría a Santo por sus buenos actos.
La figura de San Nicolás reapareció muchos años después de su muerte en Holanda, donde en la víspera de su día (6 de diciembre) recorría la ciudad misteriosamente repartiendo regalos a niños desamparados y menesterosos. A partir del siglo XVI empezó a realizar sus visitas en la Noche Buena con el nombre de SintirKlass.
Sus primeras visitas al continente americano se registraron también en el día de San Nicolás para traer regalos a los niños de las colonias holandesas de Nueva York. Sin embargo, dado que la mayor influencia norteamericana es inglesa y que en Inglaterra pronunciaban su nombre como Santa Claus, es así como se conoce en Estados Unidos y en toda América Latina.
Ahora bien, no en todas partes del mundo San Nicolás asume la misma apariencia ni lleva el mismo nombre. En Francia se hace llamar Pére Noel; en Alemania es Kriss Kringle (Niño Cristo) y está personificado por un hada masculina; y en Rusia es Abuelo Invierno.
En Italia, aparece en la persona de la Bruja Befana, que según la leyenda, barría su casa cuando pasaron los Reyes Magos hacia el pesebre de Belén y la invitaron a ir con ellos. No los acompañó, pero tanto se ha arrepentido, que cada año sale a repartir regalos en busca del Niño Dios.

Ciertamente, la imagen de Santa Claus no es precisamente la de un Santo. Como nadie pudo saber con certeza cuáles eran las características de su persona porque nunca se dejó ver, la imaginación y creatividad de los hombres hicieron su estampa.
A principios del siglo XIX no tenía una fisonomía definida ni usaba la indumentaria con que actualmente se le identifica. Igual podía ataviársele con una túnica larga tipo sacerdotal, chaqueta guarnecida de pieles o cualquier ropa propia de la época, pues era su papel de dispensador de regalos el que daba la significación especial.
Como primer antecedente de nuestro Santa Claus, tal como lo conocemos, está el libro "Cuentos del antiguo Nueva York", en que su autor, Washington Irving reseña las tradiciones holandesas traídas a América. Entre ellas la del legendario personaje que viajaba sobre un vagón por las copas de los árboles, y dejaba caer juguetes por las chimeneas.
Una influencia definitiva para dar fisonomía al Santa Claus que conocemos, fue sin duda el poema "El relato de una visita de San Nicolás", que un poeta aficionado de nombre Clement Clark Moore escribió a sus hijos. En esta obra, publicada primero en un periódico de la ciudad de Troya y más tarde, en diciembre de 1823, en Nueva York se describe al personaje que reparte juguetes como un duende, sí, pero gordo, de barbas blancas y con las facciones que hoy nos son tan familiares.
Finalmente, fue el caricaturista Thomas Nast, alemán residente en Nueva York, quien hacia 1880 creó al gordinflón del gorro rojo con una enorme borla blanca, que viajaba sobre un trineo tirado por los renos Saltador, Bailarín, Bromista, Veloz, Zalamero y Alegre. Reno, el de la nariz roja, llegó tiempo después al grupo.
Sea como sea y de cualquier manera que se llame, la importancia de Santa Claus es la imagen comercial que se ha creado para incentivar el consumismo y el interés material de las compañías que saben aprovechar este personaje para engordar sus dueños.

Ahora, aquí tenemos la parte más importante de observar las navidades – la temporada de COMPRAS navideñas – la compra e intercambios de REGALOS – Muchos dirán triunfantemente, ¡Bueno, por lo menos la Biblia nos dice que hagamos eso! Los reyes magos dieron regalos cuando Cristo nació”.
Nuevamente, quedaremos sorprendidos cuando aprendamos la PURA VERDAD Primero, miremos el origen histórico de intercambiar regalos hacia atrás y hacia adelante, entonces, vea que exactamente dice la Biblia al repacto.
En la Biblioteca Sacra , Vol 12, páginas 153-155, encontramos: “El intercambio de presentes entre amigos tiene las características de las Navidades de Saturnalia, y tiene que ver sido adoptada por los Cristianos de los paganos, como lo muestra la amonestación de Tertullian claramante”.
La realidad es, que esta costumbre de intercambiar regalos con amigos y familiares en las Navidades, no tiene un solo vestigio de Cristiandad ¡Aunque parezca extraño! Esto NO celebra el nacimiento de Cristo o lo honra a El Supóngase que alguien que ama cumple años. Usted, quisiera honrar a esa persona el día de su cumpleaños. ¿Malgastaría usted comprando regalos para otras personas, intercambiando presentes con todos sus otros amigos y personas amadas, pero OLVIDARIA COMPLETAMENTE un regalo para aquel que está honrando en su cumpleaños? Parece absurdo cuando lo vemos a la luz, ¿no cree?
Esto es exactamente lo que los pueblos del mundo están haciendo Ellos honran un día que NO es el día del nacimiento de Cristo gastando cada centavo que pueden, en comprar regalos para intercambiarlos con sus amigos y familiares. Pero, yo les puedo decir por los años de experiencia, y como creo lo dirían muchos pastores y ministros, que cuando el mes de Diciembre se está acercando, casi todos los profesos Cristianos se olvidan de dar regalos a CRISTO y SU CAUSA casi a un mismo tiempo.
Ahora, considere lo que dice la Biblia acerca de dar regalos cuando Cristo nació. En Mateo 2:1-11: “Y como fue nacido Jesús en Bethlehem de Judea en días del rey Herodes, he aquí unos magos vinieron del oriente á Jerusalén, Diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido?… Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, é incienso y mirra”.
Note que los Magos preguntaron por el niño Jesús, quien nació REY de los judíos, ahora, ¿PORQUE ellos le presentaron regalos a El? ¿Porque fue su cumpleaños? No definitivamente, porque ellos vinieron después de la fecha de su nacimiento. ¿Fue un ejemplo para nosotros hoy, para regalar e intercambiar presentes entre nosotros mismos? Pues NO, observe con cuidado. – Ellos le dieron sus presentes a CRISTO, no a sus amigos, familiares u otra persona.
¿POR QUE? Permítame citar al Adam Clarke Commentary, Vol. 5, Página 46: “Verso 11 (Ellos le dieron a El los presentes) La gente del oriente nunca se acerca delante del rey ni de grandes personalidades sin un presente en sus manos. Esta costumbre se puede notar en el Viejo Testamento, y sigue prevaleciendo en el Oriente, y en algunas de las nuevas islas descubiertas en los mares del sur”.
Así es. No ha habido nada NUEVO que instituya el intercambio de regalos con amigos y familiares, que sea en honor al día del nacimiento de Cristo. Ellos (los reyes magos) fueron siguiendo VIEJAS y ANTIGUAS costumbres orientales de presentar regalos cuando llegan ante la presencia del REY. Ellos se acercaban a El, el nacido REY de los Judíos en persona. Además, la costumbre requería que ellos presentaran REGALOS – incluso la Reina de Sheba le llevó regalos a Salomón – así como muchas personas lo hacen hoy día cuando visitan la Casa Blanca en las citas con el Presidente.
No, la costumbre de INTERCAMBIAR REGALOS no tiene base en las Escrituras, pero, por el contrario, la cita que hicimos anteriormente, es una continuación de esa Antigua costumbre PAGANA. Que en vez de honrar a Cristo, invariablemente está RETARDANDO Su trabajo, atrasándolo todos los años en la temporada navideña.
La Navidad se ha convertido en una época COMERCIAL. Apoyada, mantenida viva por las grandes campañas publicitarias del año. Usted ve un disfrazado de “Santa Claus” en muchas tiendas. Muchos anuncios que nos mantienen engañados acerca del “hermoso espíritu de la Navidad”. Los periódicos, que venden los anuncios, imprimen editoriales floreados que exaltan y elogian esta pagana temporada, y su “espíritu”. Los creyentes se han vuelto tan contaminados, que se ofenden si le dices LA VERDAD. Pero el “ESPIRITU de la Navidad” se crea cada año, no para honrar a Cristo, pero si para VENDER MERCANCIA! Como toda desilusión de Satanás, que aparece como un “ángel de LUZ”, hecho para aparecer como BUENO. Y, BILLONES DE DOLARES se gastan en este holgorio de compradera de mercancías cada año, mientras la CAUSA DE CRISTO debe sufrir. Es parte del sistema económico de BABILONIA.
Nosotros somos el pueblo de Dios. Si, estamos en BABILONIA, como la Biblia lo profetizó y no lo sabemos. “Salid de ELLA, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus PECADOS, y no recibáis parte de sus plagas” - a punto de caer – es el aviso de (Apoc. 18:4).
Lo antes mencionado son referencias que justifican el porqué los cristianos no debemos celebrar la Navidad. Tenemos que tener en cuenta que la Biblia está escrita en un orden divino, y en ningún momento se contradice. Si en los Evangelios se menciona algún mandamiento u orden, en el libro de los Hechos y en las Epístolas se ven esos mandamientos u ordenanzas poniéndose en práctica, de esta manera nos damos cuenta que la iglesia procuró siempre hacer la voluntad de Dios. Esto nos dice que si Dios hubiera deseado que se celebrara el nacimiento del Señor Jesús, por lo menos en alguno de estos tres grupos se hubiera mencionado la celebración de esta práctica por la iglesia primitiva.
La iglesia celebraba el bautismo, la Santa Cena (para conmemorar la muerte y la resurrección del Señor), hacían énfasis en las enseñanzas del Señor Jesús, sus milagros y su ascensión a los cielos. Pero en ningún pasaje del Nuevo Testamento se menciona que la iglesia celebrara o enseñara la celebración del nacimiento del Señor Jesús. El único pasaje que menciona o hace alusión a su nacimiento es Gálatas 4:4, pero en este caso la referencia al nacimiento del Señor está relacionada con el propósito que Dios tenía para con él.
Por otra parte, la historia nos dice qué tipos de fiestas eran las que se celebraban en esta fecha. Fiestas paganas, que hoy se siguen celebrando en una forma más sofisticada.
Como pueblo de Dios viviente tenemos que tener mucho cuidado de como le honramos, no sea que por honrar a Jesús estemos adorando al paganismo antiguo. Algunos dicen: "No importa lo que diga la historia, lo que importa es el espíritu con que lo hagamos" Tengamos cuidado con lo que pensamos, porque nuestro Dios es un Dios celoso.
"Cada uno eche de si la abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios" Ezequiel 20:7
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Por: EDGAR CAMACHO R.

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One thought on “LA NAVIDAD

  1. Me gustaria saber si saben de un escrito como este, pero en ingles. En mi congregacion si celebran la Navidad, pero yo no estoy de acuerdo.
    Gracias de antemano.

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